EL CALVARIO DEL CRISTO DE LOS FLORINES

 

Componen nuestro paso tres imágenes de distinto valor artístico.

El Cristo Crucificado es una hermosa talla, de tamaño menor que el natural, que a primera vista delata una mano maestra. No se sabe quien fue el artista cuya gubia tallo, allá por el siglo XVI, esta bella imagen de Cristo agonizante, pero algunos entendidos han visto en ella indicios que les inducen a creerla obra de Berruguete ó de algunos de sus discípulos.

Se procesionó en solitario los años 1946, 1947 y 1948.

Desde 1949 forma un calvario junto con las imágenes de la Virgen y San Juan (que son muy inferiores artísticamente) y componen un conjunto armonioso cuando sobre su trono dorado, recorren su camino hacia la Colegiata de San Pedro en la mañana del Viernes Santo, o son iluminadas por la luz de los faroles al caer la tarde de regreso a la Iglesia de El Salvador. Estas dos imágenes son de otra procedencia, tallas antes huecas y ahora bellamente completas y bien restauradas, son obra también de escuela acreditada castellana del siglo XVI.

La carroza es un verdadero mosaico de piezas acondicionadas en años sucesivos. A las primitivas andas, construidas sólo para el crucifijo, se acondicionó otro cuerpo mayor (dorado en oro viejo), al que a su vez, por la gran dificultad de transporte a hombros, se acopló un chasis metálico con ruedas neumáticas que va cubierto con un faldón en terciopelo morado con galón y fleco en oro.

Completan este paso cuatro grupos de tres faroles cada uno con pie de bronce.

 
LA EXALTACION DE LA SANTA CRUZ

 

Desde el año 1999 y coincidiendo con las Bodas de Oro, se procesiona un nuevo paso dedicado a la Exaltación de la Santa Cruz, que es la fiesta titular de la Cofradía.

Se compone de una Cruz natural, en madera de haya, barnizada, inspirada en la Cruz presidencial de la Parroquia de El Salvador, que diseñó el escultor Vaguero Turcios. Cabeza y brazos van rematados con piezas de forja, artísticamente labradas. En el cruce del madero el Crismón de la Cofradía, repujado en latón dorado. También en latón repujado y grabado, al pie del leño vertical hay una replica de "llamas vivas" que reproducen el transparente de la fachada parroquial.

De los brazos cuelga el Santo Sudario, en tela de lino.

Delante y detrás de la Cruz, dos candelabros en forja artística con siete cirios cada uno, signo de la antigua ley.

De la plataforma-trono, surgen los banzos con adornos de latón incisos en madera; cuatro brazos, para veinte Cofrades-Costaleros, pues el Paso se procesiona a hombros, en turnos de veinte. Su peso es de aproximadamente 600 Kg. y cubre el vacío, desde el trono, un faldón de terciopelo morado.

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