FORMACIÓN DEL COFRADE                                                                                          

FICHA - 7 -

     "Convertíos y creed en la Buena Nueva..." 

        Un año más se vuelve a divisar en el horizonte la proximidad de la Cuaresma y con ella nos comienzan a llegar ecos -aunque todavía lejanos- del Ministerio Pascual. De ese "Misterio" que alcanza su cenit durante el "Triduo Santo" y que queda enclavado en el corazón mismo de la Semana Santa.

        Para poder gozarnos de los "frutos salutíferos" que se nos conceden gratuitamente cada año a los cristianos durante la Pascua antes hemos de prepararnos a fondo durante el tiempo Cuaresmal. Debemos recorrer de nuevo con fervor cada una de las etapas del "Exodo de Israel", solidarizarnos con el tiempo de oración y ayuno del Señor en el desierto...; ambos eventos -no lo olvidemos- nos servirán de guía y modelo para nuestra penitencia y conversión interior. Esta transforamción interna, también llamada "metanoia", alcanzará su plenitud en la celebración gozosa de la Resurrección del Señor Jesús. A partir de entonces deberá hacerse manifiesta al mundo a través de nuestras buenas obras; sólo así se comprobará que nuestra participación en la Semana Santa ha sido auténtica y verdadera. En este año paulino, el propio S. Pablo no spuede servir de ejemplo claro de "conversión auténtica" ya que él pasó de ser un acérrimo perseguidor de los cristianos a ser un apasionado evangelizador.

       En definitiva, si después de celebrar la Semana Santa nuestra vida no cambia ni tan siquiera un ápice, habrá que decir que "algo falla". Tendremos que plantearnos si no estaremos viviendo una mera tradición vacía de contenido. Nuestra fe se reduciría entonces, lo queramos admitir o no, a un mero sentimentalismo barato que a lo sumo logra estremecernos por unos instantes o como mucho es capaz de arrancarnos unas lágrimas de los ojos, pero nada más... Demuestrame tu fe sin obras y yo por las obras te demostraré mi fe... estas palabras de Santiago nos ponen delante de la "Verdad" con mayúsculas. Con lo cual, si despues de pretender vivir la Semana Santa llevando o acompañando a los pasos, nuestras obras no se corresponden con lo que decimos creer o sentir en nuestro interior, todo se queda reducido a paja que arrebata el viento.

       Este año nuestro obispo D. Gerardo nos pide -curiosamente- que mostremos algún "signo" de esa nuestra fe; especialmente a los más jóvenes. ¡No le defraudemos! Y en modo alguno tengaís miedo a acoger su invitación, pues es la voz del Pastor Santo la que nos llama a través de su voz... En medio de la precariedad de la llamada y de la limitación de toda propuesta humana, con los ojos de la fe, debemos descubrir al mismo Dios que nos convoca a través de ese instrumento suyo que es el Señor Obispo.

       Ya sin más, queridos cofrades, aunque sea de un modo un tanto anticipado este año, os deseo una muy aprovechada Cuaresma y Semana Santa y, lo que da un verdadero sentido a todo lo anterior, una ¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

 

Vuestro Capellán

Rafael Muñoz Mateo

 

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