FORMACIÓN DEL COFRADE                                                                                          

FICHA - 8 -

             !Como pasa el tiempo¡ Hace bien poquito estábamos comiendo los turrones... celebrando con ello el misterio del nacimiento del Señor y ya nos adentramos en la senda fértil de la Cuarsma en direción a la Pascua. Como es lógico, antes tendremos que cruzar los umbrales de la pasión y muerte del Señor. Alcanzar la gloria, la resurrección, el premio... en definitiva, supone que antes hemos "pasado" por el esfuerzo, la lucha, el sacrificio, la muerte... En ocasiones la vida nos sonríe y nos ofrece "gratuitamente" sus dones y sus dádivas, pero bien saben los veteranos de la misma que las grandes cosas, lo que importa de verdad cuesta esfuerzo y trabajo: sacar unos hijos adelante, mantener fresco el amor en el matrimonio, ayudar y acompañar a los padres en los años de la vejez, cuidar de ese enfermo crónico, aprobar la oposición, buscar y conservar el trabajo en plena crisis, pagar la hipoteca, llenar el puchero y el frigorifico para comer...

 

             La victoria de Cristo en la Cruz se realizó desde abajo. El Señor tuvo que morir antes, dejándose tritura, machacar, despedazar por amor al género humano... Nosotros, los creyentes, encontramos en esa experiencia alivio y consuelo, tenemos la certeza, al menos desde la fe, que todo el bien que hagamos, todo sufrimiento que padezcamos, todo agobio, toda muerte... toda la vida en definitiva obtendrá una rspuesta por parte del Padre al igual que la entrega amorosa de Cristo en la Cruz.

 

             Nuestro existir, al menos para el creyente, posee un sentido último. No es "algo" que se curva sobre si mismo y se cierra en lo que a primera vista vivivmos o experimentamos. La realidad última de todo lo que existe, lo que sustenta y hace andar este mundo, está más allá de las estrellas, más allá de todo horizonte humano... Existe un "éxodo", una salida, que nos puede llevar -si perseveramos- a la tierra prometida, al Reino de los Cielos, a alcanzar una vida de plenitud en Dios. Nustro "éxodo", valga la redundancia, pasa por la Cuaresma, tiempo austero pero teambién tiempo de encuentro personal con Cristo. La Cuaresma es símbolo de ese nuestro caminar por la vida con sus dificultades y sus trabas en busca de una solución, de una respuesta, de una salida... es un tránsito hacia algo nuevo, una marcha hacia la liberación. Alcnazar la Pascua de Resurección -tras haber vivido cristianamente y con sentido auténtico la Cuaresma- es tocar con los dedos la liberación defintiva. El "éxodo cuaresmal" nos ha de servir para cambiar el corazón, para romper con nuestras cadenas de odio, de egoismo, de rencor y venganza... para aprender amar más allá de nuestras solas fuerzas, para intentar recomponer aquello que hemos roto, para darnos una nueva oportunidad, para amar y defender aún más la vida en todas y cada una de sus etapas, para apostar por la familia, para dar la cara a favor de los pobres y desfavorecidos, para ser más solicari0s, para cuidad y respetar más a la "madre-tierra", para sacar más tiempo con nuestros hijos, para encontrar espacios de oración y de meditación, para ira Misa los domingos y fiestas de guardar, para querer y cuidar más a nuestros mayores o de nuestros enfermos, apra sentirmnos más hermanos de todos los hombres... especialmente de aquellos que sufren den su carne los duros golpes de la vida como es caso de nuestros hermanos de Haití y tantos otros olvidados por los medios de comunicación...

 

             Queridos cofrades, que la celebración del misterio de la pasión y muerte del Señor, nos lleve de nuevo, aunque sea sin más un "poquito", a Resucitar y vivificar una parte más de nuestra vida de cada día, según el Evangeli del Señor Jesús y con la ayuda imprescindible de su Gracia.

 

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

Vuestro Capellán

Rafael Muñoz Mateo

 

Volver a Formación del Cofrade